Hacer lo que querés
Algo que me gusta de los domingos a la mañana es que tengo tiempo para mi. Invariablemente elijo hacer algo de hobby, si no hay que arreglar nada de la casa o el auto (tampoco se imaginen la gran cosa, cambiar una bombita hasta ahi llego), o simplemente programar.
Yo pensaba que programar un Domingo por elección era algo malo, hasta que me di cuenta que lo que importa es hacer lo que tengamos ganas de hacer.
Y programar me gusta, me gusta tanto que un Domingo a la mañana con mates y la compu me suena un plan fenomenal.
El tema es que no solamente me pongo a programar cosas mias sino que hago cosas para el trabajo. No porque esté atrasado ni nada de eso, sino porque tengo la suerte enorme de poder trabajar de lo que me gusta.
Hasta no hace mucho luchaba con esto, hasta que me di cuenta que lo unico que importa es que vos te sientas bien con lo que estas haciendo.
Lo unico que importa es hacer lo que vos queres, y si esto no se puede, intentar querer lo que tenes que hacer. Luchar no tiene sentido! La forma que encontré yo para darle para adelante es reconocer que en todo siempre hay oportunidad para aprender algo nuevo. Con eso en mente, te encontrás mas atento a todas las cosas, y de a poco rompés el prejuicio de que «es todo lo mismo» o «da igual». Nunca nada da igual, porque tenemos elección. Podemos elegir hacer las cosas o no hacerlas, hacerlas bien o mas o menos.
Y cuando te das cuenta que podes encarar lo que haya que hacer con el mismo enfoque que cuando haces lo que queres, ya «hacerlas mas o menos» no es una opcion. Ojo esto no quiere decir que algo tenga que salir Perfecto a la primera (al contrario los que trabajamos en software sabemos que las cosas se pueden mejorar en sucesivas iteraciones), nada que ver, lo que digo es que la forma de encararlo ya no puede ser «mas o menos». Tu espiritu no puede ser mas o menos. Para aprender, tenes que estar conectado con lo que estas haciendo. Prestar atencion. Y eso, sin mas, es hacer las cosas con amor.
Voy a intentar hacer esto de esta manera para adelante, sabiendo que en cada cosa hay todo por aprender.
La siesta
Cada vez que podemos vamos al sur de vacaciones. Creo que ya ha tocado unas 5 o 6 veces, es decir que desde que nos casamos vamos cada 2 años 🙂
Si hay algo que me encanta del sur es la tranquilidad. Bajar un cambio, poder disfrutar de tiempo desestructurado, ir adonde se nos antoje, caminar por senderos preguntandonos «a donde nos llevará éste caminito?» O simplemente tirarme a dormir una siesta sin ningun remordimiento.
Ultimamente encuentro que las siestas son lo mas. Despues de dormir una siesta todo es nuevo, la vista y la mente se aclaran y todo toma una nueva perspectiva. Esto me permite muchas veces resolver problemas o situaciones trabadas, o simplemente dejar pasar tiempo hace que el problema se resuelva solo, o tome la dimension que realmente tiene.
Si bien no me lo propongo concientemente, las vacaciones ayudan a tomar distancia del dia a dia y me ponen de cara a lo que sigue (a veces con nueva perspectiva, otras reafirmando la visión existente, y otras pocas preparando el terreno para alguna nueva resolución).
Un amigo dice que si tenes un problema, te dormis una siestita de 45 minutos y listo. Santo remedio.

