La siesta

Cada vez que podemos vamos al sur de vacaciones. Creo que ya ha tocado unas 5 o 6 veces, es decir que desde que nos casamos vamos cada 2 años 🙂

Si hay algo que me encanta del sur es la tranquilidad. Bajar un cambio, poder disfrutar de tiempo desestructurado, ir adonde se nos antoje, caminar por senderos preguntandonos «a donde nos llevará éste caminito?» O simplemente tirarme a dormir una siesta sin ningun remordimiento.

Ultimamente encuentro que las siestas son lo mas. Despues de dormir una siesta todo es nuevo, la vista y la mente se aclaran y todo toma una nueva perspectiva. Esto me permite muchas veces resolver problemas o situaciones trabadas, o simplemente dejar pasar tiempo hace que el problema se resuelva solo, o tome la dimension que realmente tiene.

Si bien no me lo propongo concientemente, las vacaciones ayudan a tomar distancia del dia a dia y me ponen de cara a lo que sigue (a veces con nueva perspectiva, otras reafirmando la visión existente, y otras pocas preparando el terreno para alguna nueva resolución).

Un amigo dice que si tenes un problema, te dormis una siestita de 45 minutos y listo. Santo remedio.