Atendeme bien

Hoy fuimos a una bicicleteria en San Martín de los Andes (estamos de vacaciones) buscando reparar un pedal de la bici de mi nene (7 años). Algo que es fácil de arreglar y barato.

Cuando entro y explico lo que necesito me dicen que no tienen y que va a ser difícil de encontrar, pero de una manera como diciendo «no molestes», apenas levantando la mirada de un papel que estaba leyendo (una lista de insumos parecía). Creo que había decidido dar esa repuesta ni bien me vio entrar con la bici de mi nene a su local. El local era más de mountain bike, supongo naturalmente estando en San Martín.

No me gustó cómo me atendió. Para mí es esencial atender bien a todo el mundo. Si me atendés bien aunque sea para cambiar una válvula, yo me voy contento y lo más probable es que vuelva. Si me atendés bien, me asesoras, y demás, me fidelizas, y es altamente probable que te confíe la compra de mi próxima bicicleta.

Qué vale más? La inversión de atender bien a la gente para una compra futura también te da recomendaciones. No sólo volvería yo, sino que también recomendaría a otros para que vayan e inviertan su dinero allí.

No es el caso de este taller.

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